lunes, 8 de octubre de 2012

Que tan complicada soy. 
Qué sencilla.
Cuando veo sus manos, sus caras, sus ojos, sus bocas hablándome de sus vidas... Yo miro mis manos, mis manos, créanlo, son dos pequeñas maravillas. Las miro y me hacen olvidar sus manos, sus caras, sus ojos, sus vidas. Ellos creen que allí no estoy, que no quiero prestarles la más mínima atención pero no saben... No saben que mis manos están tejiendo posibilidades, que no hace falta que hablen, que sus ojos me lo dicen todo, que la ausencia de mis palabras no es indiferencia, es comprensión. Puedo tocar el alma de la gente. Puedo sentir sus ganas, su dolor. El paradero de mi mirada sólo intenta frenar el impulso de los sentimientos extremos de la gente para que no ahonde en mi interior... Para dejarme un pequeño lugar de... paz.


1 comentario:

  1. Sencillamente delicioso, disfruta de tu paz, como yo lo hice con tus palabras

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